miércoles, 3 de junio de 2009

El espantapájaros - Oliverio Girondo - El lado oscuro del corazón

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.


El comienzo de la película El Lado Oscuro del Corazón con este cierto poema de Girondo



y un video extra del poema 12- Espantapájaros del mismo Olivero Girondo

martes, 2 de junio de 2009

Paredes Viejas


Revisitar tu desgastado cuerpo de comienzo a final por los mismos rincones memorizados al llegar a tí por vez primera, sentir palmo a palmo tu piel agrietada de tantas batallas con los dias y los años del cielo.... deslumbras mis cerradas pupilas con tu manto develado al atardecer dentro de un marco-ciudad rodeada, con tus venas abiertas en tu cielo eterno, viajo de tu "mano" en el espacio, en el tiempo, en los lugares sin dspegarme de tí; me convierto en un juez vagabundo ke llegó a estas enmohoecidas torres con el solo propósito de pesar lo ke el común llama vida, lo ke espero ke no sea la mia.

lunes, 1 de junio de 2009

Teoria de los lados

"Todo lado tem seu lado
Eu sou meu próprio lado
E posso viver ao lado
Do seu lado, que era meu"

Ziraldo - O Menino Maluquinho

Yo soy mi lado, del lado de la sabana de humo, en un rincón nuevo del corazón, yo soy un lado diferente, espontaneo, y otro enclaustrado dentro de mi y del lado de la colilla.

Ellas es otro lado, dela cama, de las utopías; un lado extraño, el final alternativo de la historia ke intantamos contar.

Soy un de los lados de la moneda, y ella, un carilla de la hoja.

Somos lados ke vivimos de una u otra vereda de la calle, lados de la vida, a veces el dia y optras la noche, y en ocaiones cambiando personajes, siendo los dos el otro.

Son los lados les ke viven, creándonos
juntandonos en la mesa,
enfrentandonos , como opuestos,
esperandonos en el mismo sillón

Monólogos de un Payaso

Colores Plasmados